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100 años en la aviación

Desde los primeros días de la aviación, el cronometraje y los relojes han sido elementos clave para el progreso. Sin precisión, los aspectos más sofisticados de los vuelos serían algo imposible. Para alcanzar el éxito, Hamilton también corre riesgos, superando los límites y atreviéndose a ser diferente. Esto ha llevado a Hamilton a convertirse en sinónimo del mundo de la aviación.

 

Hamilton es un colaborador de confianza y Cronometrador Oficial de la Red Bull Air Race World Championship, un evento que prima la velocidad y la precisión, y requiere un cronometraje sumamente preciso que sólo una firma que conoce y comprende el mundo de la aviación puede ofrecer. Este certamen, que destaca por el peligro de sus maniobras realizadas a velocidades vertiginosas, atrae a los mejores pilotos del mundo, que sueñan con dominar el cielo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"En 2017, Hamilton se convirtió en el reloj oficial de los equipos deportivos de la Academia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, demostrando la versatilidad, el aspecto práctico y la fiabilidad de sus relojes, así como su apoyo a futuros aviadores".

 

 

 

 

 

 

Para Hamilton es un orgullo colaborar con escuadrones militares como la Patrulla Aspa de España, así como con servicios de rescate, como el famoso Air Zermatt, equipos de demostración y pilotos acrobáticos de todo el mundo. Algunos han elegido a Hamilton por nuestra reputación como especialistas en relojes para pilotos y porque les llama la atención alguna de nuestras innovaciones. Otros han solicitado una nueva funcionalidad que Hamilton ha creado especialmente para satisfacer sus necesidades.

 

 

 

 

 

 

 

Con el desarrollo de eventos como la Red Bull Air Race y con el surgimiento de mayores posibilidades en vuelo, ha aumentado la necesidad de disponer de relojes como instrumentos de vuelo. Lo importante es que los relojes resistan a los entornos en los que se someten a prueba y que satisfagan las necesidades en constante evolución de los pilotos.

 

 

 

 

"La colección Hamilton actualmente incluye relojes capaces de registrar los detalles de hasta 20 vuelos, con dos husos horarios, y equipados con numerosos tipos de calculadoras, incluidas las destinadas al cálculo de la velocidad de aterrizaje, el ángulo de deriva y las necesidades de combustible".

 

 

 

 

Por tanto, la colección Hamilton incluye relojes capaces de registrar los detalles de hasta 20 vuelos, con dos husos horarios, y equipados con numerosos tipos de calculadoras, incluidas las destinadas al cálculo de la velocidad de aterrizaje, el ángulo de deriva y las necesidades de combustible. Gracias a su colaboración ininterrumpida con numerosos pilotos, Hamilton se mantiene a la vanguardia de la innovación relojera para la industria de la aviación.

 

 

 

Para comprender la intensidad del vínculo que une a Hamilton con la aviación, es necesario remontar hasta el comienzo, en Lancaster, Pensilvania, a principios del siglo XX. Tras forjar su reputación en materia de precisión con sus relojes ferroviarios, Hamilton comenzó a crear relojes esenciales para pilotos.

 

En 1918, la inversión inicial dio frutos, puesto que los relojes Hamilton fueron elegidos como los cronometradores oficiales de los primeros vuelos del servicio de correo aéreo de Estados Unidos entre Washington, Filadelfia y Nueva York. A medida que se aceleraban las comunicaciones, estas conexiones representaban un factor de desarrollo de la economía de Estados Unidos.

 

 

 

 

 

 

"Hamilton fue elegida además como cronometrador oficial del primer servicio costa a costa entre Nueva York y San Francisco, con una duración de 15 horas y 20 minutos. Durante esta edad de oro, Hamilton alcanzó nuevas alturas con sus relojes de aviación".

 

 

 

 

 

 

En la década de 1930, cuando los viajes aéreos comerciales se convirtieron en la norma para los estadounidenses adinerados, nuestra reputación como productores de relojes de aviación convirtió a Hamilton en el reloj oficial de las cuatro principales aerolíneas del país. Hamilton fue elegida como cronometrador oficial del primer servicio costa a costa de 15 horas y 20 minutos entre Nueva York y San Francisco. En esta época de esplendor, Hamilton llevaba los relojes de aviación hacia nuevas cimas.

 

 

Desde 1918, hemos estado presentes en los grandes hitos de la historia de la aviación, pasando por las cabinas abiertas, las aerolíneas de carga y comerciales y los maestros acrobáticos. Con el paso del tiempo, la precisión, la innovación, la pasión por la aventura y el gusto por la exactitud han contribuido a hacer de Hamilton el reloj preferido por los pilotos profesionales para acompañarles en la cabina. Para Hamilton es un orgullo celebrar su primer siglo en la aviación.